13 de septiembre de 2007

El otoño de mi vida

Llegan las prisas y el estrés.
Llegan los lloros de los niños, la vuelta al cole y los temidos exámenes.
Llega el replantearse qué hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo.
Llega el primer fresquito de las noches y el recoger las sábanas de los pies de la cama.
Llega el marrón, los primeros estornudos y la resaca de la piel tras el verano.
Llegan las chaquetitas finas, las botas y las primeras lluvias.
Llegan los reencuentros en la facultad, las despedidas de los que se van y los abrazos para los que llegan.
Llega el té calentito a media tarde y las calles con olor a humedad.
Llega la mejor estación.

Se acaba el verano.

Se guardan poco a poco las terrazas de los bares.
Se acabaron las sandalias, las camisetas de tirantes y los vestidos fresquitos.
Se acaban los granizados de limón y el café helado.
Se acaba ese calor horrible y pegajoso de 35 º a la sombra.
Se acaban los días largos y las noches cortas.

Y por fin llega el otoño… y todo lo que eso conlleva.



Audio: Facto Delafé y las Flores Azules - Enero en la playa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Particularmente... me hubiera gustado que el tiempo se parara un poquito más.

Todo es tan rápido... Y yo tan pequeño...

(Balle)

Anónimo dijo...

Pobre marrón que lo marginas sólo para Otoño e Invierno.
Lo que sí echaré de menos serán los granizados de limón y de té...

Pero ya sabes lo que dicen, lo bueno se hace esperar (aunque sea después de otros 8-9 meses)