El complemento de la felicidad.
Muchas veces, pequeños hechos son los que hacen que nos sintamos más unidos a unas personas que a otras. Otras muchas veces, son grandes cosas las que provocan la unión. Centrándome en lo primero, en muchas ocasiones he sentido que gente que no conozco de nada puede llegar a entenderme mejor que gente de la que he sido amiga desde hace mucho tiempo. Por eso mismo, por las pequeñas cosas. Incluso en algún momento llegas a darte cuenta que te has tirado casi diez años siendo amiga de alguien con quien no compartías casi nada. Llegados a este punto en el que cada vez eres más exigente con la gente que te rodea y que tus manías y defectos se van intensificando más, te das cuenta con que poquito puedes llegar a ser muy feliz.
Siempre he pensado que la felicidad o lo que hace que la vida valga la pena son las pequeñas cosas. Cosas como una tarde de cine, las risas más cañas, el asado de mamá, los “te quiero”, la sonrisa de un desconocido mientras cruzas la calle, los helados de galleta, un paseo por la playa, sentirse querido, que suene tu canción favorita justo antes de abandonar un local coronándote la noche, dormir acompañada, los abrazos en los que los cuerpos encajan, los buenos recuerdos, las escapadas de fin de semana, que te despiertes y te queden aún tres horas por dormir, los reencuentros, los buenos días de mi perro, comer caramelos, el sexo, las risas por nada, los bocatas de queso y jamón, encontrarle sentido a las cosas, las grandes películas, las buenas canciones, los silencios con sonrisas, las casualidades…
Vale que todo sería más fácil si te tuviera a mi lado, si no se me amontonaran miles de apuntes en la mesa o si no tuviera una montaña de ropa para planchar. Pero tú, amante de las pequeñas cosas al igual que yo, sabes con qué poquito se puede rozar la felicidad. Por eso mismo te espero todo el tiempo que haga falta, porque eres quién lleva esa pequeña “cosa” que me falta para completar mi felicidad.
Audio: Stereophonics - Not up to me
Siempre he pensado que la felicidad o lo que hace que la vida valga la pena son las pequeñas cosas. Cosas como una tarde de cine, las risas más cañas, el asado de mamá, los “te quiero”, la sonrisa de un desconocido mientras cruzas la calle, los helados de galleta, un paseo por la playa, sentirse querido, que suene tu canción favorita justo antes de abandonar un local coronándote la noche, dormir acompañada, los abrazos en los que los cuerpos encajan, los buenos recuerdos, las escapadas de fin de semana, que te despiertes y te queden aún tres horas por dormir, los reencuentros, los buenos días de mi perro, comer caramelos, el sexo, las risas por nada, los bocatas de queso y jamón, encontrarle sentido a las cosas, las grandes películas, las buenas canciones, los silencios con sonrisas, las casualidades…
Vale que todo sería más fácil si te tuviera a mi lado, si no se me amontonaran miles de apuntes en la mesa o si no tuviera una montaña de ropa para planchar. Pero tú, amante de las pequeñas cosas al igual que yo, sabes con qué poquito se puede rozar la felicidad. Por eso mismo te espero todo el tiempo que haga falta, porque eres quién lleva esa pequeña “cosa” que me falta para completar mi felicidad.
Audio: Stereophonics - Not up to me
7 comentarios:
"porque eres quién lleva esa pequeña “cosa” que me falta para completar mi felicidad."
Esta frase puede llevar al lector a un equívoco llegando incluso a pensar en un falo masculino.
O eso, o es que me volví muy malpensada... XDDDD
Si es que... todo lo malo se pega. Esta es una de las pocas veces que has pensado mal.
París, París! :D
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¿Da el pego o qué? XDDD Estaba experimentando...
Valeeeeeeeeeee, no ha salido, qué asco, 15 minutos de mi vida a la basura... y todo por tu culpa.
Las pequeñas cosas son la leche, los perizomas molan un faco.
Irene no te apenes que los huevacos pueden llegar a intuirse.
Un beso Rocambolesca.
Era la Torre Eiffel Abel, pero tse, te lo perdono
no jodas tú! entonces ni de coña...
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