3 de marzo de 2008

Asuntos pendientes

Es difícil explicar porque siempre sentí atracción por aquellos que no supieron darme más que lo que les sobraban. Soy como un trozo de plastilina roja, llena de huellas y marcas por todos aquellos que pasan por mi lado. Nunca supe bien porque en (casi) todo lo que hago me exprimo hasta el final. Sobre todo por aquello que no merecía que lo hiciera. Vuelve a repetirme aquello de “quiero que sólo tengas mucho tiempo para mí, y poco tiempo para los demás…” y me adaptaré a todos los recovecos de tu cuerpo.

Estoy aquí, aunque tú no me puedas ver. Gritando al viento todo aquello que nunca te dije. Esperando que una tarde de diciembre y lluvia nos vuelva a unir. Negando todo lo que tengo, si con ello puedo volver a tenerte cerca. Sin importar el complemento circunstancial de modo. Negándote en cada conversación con cualquier desconocido y echándote de menos todas las noches. Intentando recordar aquel paseo entre las sábanas y aquellas noches en tu “matadero clandestino”.

Hoy encontré algo tuyo de hace años. Andaba perdido entre mis recuerdos y algo más material. Me ha emocionado tanto que me han temblado hasta las pestañas…

...

Estoy acurrucado en el fondo de la habitación, como una pelota en la esquina de un cuarto. Me sujeto las piernas con mis manos, no quiero que ocupen más allá de una baldosa, quiero ser tan pequeño como un terrón de azúcar. Sólo visto un pantalón azul–hospital, entono algo que escuchas más lejos de donde estoy, como si detrás de la pared hubiera alguien susurrándome al oído. Tengo los ojos abiertos pero perdidos en el suelo, buscando la orilla de la habitación, la orilla o algo que flote para agarrarme. Quiero estar así para que el día que me encuentres escondido en el rincón te den tantas ganas de jugar conmigo que no puedas más que respirar junto a mí. Pasarás un mes al lado mío, sintiendo que ya no eres tan libre como antes pero sabiendo que estás cada día un poco más cerca de mí y de mi propio mundo. Cuando consigas tararear todas las canciones que te enseñe estarás tan atrapada a mi lado que, cuando busques una salida para tomar algo de aire, sólo encontrarás mis labios y el conducto a mis pulmones. Podrás sumergirte en mis dedos, tocar las yemas y sentir que puedes dormir en ellas, jugarás al escondite entre mis párpados y te buscaré escondida en las arterias que llevan a mi corazón.

...

Audio: Antony and The Johnsons - What can I do

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó lo del terrón de azúcar. Me lo copio, me lo copio, pero yo quiero ser un terrón de sal, que mola más y es más absurdo, casi tanto como este comment.