15 de junio de 2008

En otro orden de cosas


El corría, nunca le enseñaron a andar, se fue tras luces pálidas. Ella huía de espejismos y horas de más. Aeropuertos. Unos vienen, y otros se van, igual que Alicia sin ciudad. El valor para marcharse, el miedo a llegar. Llueve en el canal, la corriente enseña el camino hacia el mar. Todos duermen ya. Dejarse llevar suena demasiado bien. Jugar al azar y nunca saber dónde puedes terminar… o empezar. Un instante mientras los turistas se van. El tren de madrugada consiguió trazar la frontera entre siempre o jamás. Ella duerme tras el vendaval. No se quitó la ropa. Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad.


(Vetusta Morla. Copenhague)





Es momento de reencontrarse.

Os veo pronto. Sed buenos.